Porno duro

El hecho de que la expresión sea algo redundante ha llevado a muchos a confundir el porno duro con el porno extremo o relacionarlo con el sexo duro, pero es una asociación incorrecta: el porno duro es la traducción directa de “hardcore porn”, que sirve para hablar de ese tipo de contenido erótico que se caracteriza por ser explícito y mostrar penetraciones vaginales o anales, felaciones, cunnilingus y otras prácticas habituales en el porno que todos conocemos como porno. Hay cierto debate sobre si cosas como el fisting o el gangbang son parte de esta corriente o deberían estar considerados porno extremo, pero lo importante es tener claro que cuando se habla de porno duro uno se refiere al porno convencional.

En cuanto a su consumo, el porno duro gratis es una de las piedras angulares del tráfico en internet, una máquina inagotable que no entiende de crisis en el sector ni de restricciones: sigue creciendo de forma imparable la cantidad de espectadores de vídeos de sexo duro, y sigue multiplicándose el contenido, incluido el porno gay duro. El porno duro en España, al menos en su vertiente puramente comercial, sí suele caracterizarse por exhibir sexo fuerte, porque la expresión “porno” ya engloba el resto y denota su naturaleza explícita.

En el lado opuesto existe el softcore, que se traduce como porno blando pero suele ser sustituido por la voz inglesa o llamado erotismo: el porno simulado donde los actores fingen estar incurriendo en un acto sexual que no existe, y que solo se distingue de cualquier escena de cama del cine convencional por su carácter recreativo y por ser el centro conceptual y no algo que sucede derivado del guion.