Body paint extremo: el típico giro japonés

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Durante una década se pudo muy de moda bodypaint: no era extraño ver en la playa artistas que se dedicaban a hacer dibujos de fantasía en piel de las mujeres dispuestas a pagarse el capricho, y en las discotecas de zonas de veraneo se convirtió en una auténtica fiebre: gogós, camareras y a veces incluso modelos contratadas específicamente lucían sus cuerpos semidesnudos cubiertos de diseños coloridos y vibrantes. Por algún motivo eso se ha ido perdiendo (también tuvieron su época una suerte de tiras adhesivas negras que hacían formas en la piel), pero siempre nos quedará la expresión máxima y más exagerada del asunto en el porno japonés: el bodypaint que no hace prisioneros, el bodypaint a lo bruto.

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