Catalanes, Franco ha vuelto

Fogardo

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La estatua de Franco, y también la de la Victoria, me producen aversión. Puedo entender a quien vaya allí a lanzar huevos, pero es una conducta instintiva, poco reflexiva, que hipoteca el razonamiento que pretendemos. Si no reprimimos el instinto, no podemos avanzar y generar un debate público sobre la impunidad que hubo durante la democracia con los símbolos franquistas, que es el principal objetivo de la exposición. Lo que no me esperaba es que en agosto ya se encendiera una polémica sin aún saber de qué iba. — Manel Risques, historiador que ha ideado la exposición “Franco, Victòria. República. Impunitat i espai urbà”.

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