Destruir la obra de Dios por un trozo de carne

Fogardo

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No vayas a destruir la obra de Dios por un alimento. Todo es puro, ciertamente, pero es malo comer dando escándalo. Lo bueno es no comer carne, ni beber vino, ni hacer cosa que sea para tu hermano ocasión de caída, tropiezo o debilidad. — Epístola del Apóstol San Pablo a los Romanos.

En este grabado del año 1555 podemos ver lo arraigada que estaba en el catolicismo la tradición de comer pescado los viernes —comer carne era cometer pecado ya que ésta representaba el cuerpo de Cristo— así como la depravación general de las costumbres eclesiásticas: una monja quiere cambiar su ración de pescado por un gran pene erecto que se lleva un gato al que le han dejado sin pescado. Gracias KRASO.

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