Dulce y queso, sabe a beso

Fogardo

Por 4

Mandó mi madre por uno de esos bollos, cortos y abultados, que llaman magdalenas, que parece que tienen por molde una valva de concha de peregrino. Y muy pronto, abrumado por el triste día que había pasado y por la perspectiva de otro tan melancólico por venir, me llevé a los labios una cucharada de té en el que había echado un trozo de magdalena. Pero en el mismo instante en que aquel trago, con las migas del bollo, tocó mi paladar, me estremecí, fija mi atención en algo extraordinario que ocurría en mi interior. Un placer delicioso me invadió, me aisló, sin noción de lo que lo causaba. Y él me convirtió las vicisitudes de la vida en indiferentes, sus desastres en inofensivos y su brevedad en ilusoria, todo del mismo modo que opera el amor, llenándose de una esencia preciosa; pero, mejor dicho, esa esencia no es que estuviera en mí, es que era yo mismo. Dejé de sentirme mediocre, contingente y mortal. ¿De dónde podría venirme aquella alegría tan fuerte?. — Fragmento de En busca del tiempo perdido, de Marcel Proust.

Comentarios

  • Javi

    No apetece.

  • Textron

    Esa es la principal comida en la dieta del Dr. Adriano!! xD

  • Garganta de Cuero

    Puede tener buen sabor, pero no me provoca comérmelo para nada.

  • noentendi gregorvich

    como la conociste a ella? fue el primer beso o solo una parte de la merienda? D