Ashley Adams

Como buena diosa millennial, Ashley Adams no necesita ser la más guapa para impactar en el porno: le basta con ser simpatiquísima, descaradísima y tener un dominio de las redes sociales a la altura de un community manager profesional. Estamos, eso sí, ante una pornstar vocacional: llegó a la industria con solo 18 añitos e impresionó a las grandes productoras gracias a dos rasgos que no se suelen ver a menudo: un cuerpazo voluptuoso del todo natural y una piel libre de cualquier tatuaje.

En cuestión de dos años, Ashley logró hacerse un nombre en el negocio y convertirse en una habitual de los estudios con más renombre. No tiene muchas posibilidades de situarse entre las más grandes, pero tampoco parece que sea la ambición de esta profesional del sexo de ascendencia irlandesa, griega e italiana. Mientras pueda mantener su buen estatus a base de hacer el porno comercial de bajo sacrificio físico donde se siente más cómoda, y sobre todo mientras su popularidad le permita seguir acumulando seguidores en Twitter e Instagram (muchos fans ahora mismo significa mucho dinero de manera directa si se utilizan las herramientas adecuadas), Ashley seguirá aprendiendo el oficio a su ritmo (el squirting, por ejemplo, es un arte que logró dominar tiempo después de entrar en la profesión) y dándonos grandes alegrías a quienes apreciamos su sonrisa imperfecta y su cuerpo perfecto.