Leah Gotti

De vez en cuando en el porno americano se produce una especie de relámpago inesperado de belleza y de la nada aparece un talento que hace que todos, desde el consumidor más casual hasta el productor más experimentado, giren la cabeza para contemplar lo que acaba de entrar en la sala. Eso fue exactamente lo que sucedió con Leah Gotti, una joven tan extraordinariamente guapa, con un cuerpo tan bonito —con unos pechos naturales impresionantes, sencillamente perfectos— y con una personalidad tan dulce y cálida que se ganó al instante las simpatías de toda una industria.

Ya desde jovencita Leah parecía alguien especial: se graduó en el instituto un año antes de lo que le correspondía y empezó a estudiar biotecnología e ingeniería con una beca por su gran rendimiento deportivo en lucha grecorromana y atletismo. Uno de sus empleos a tiempo parcial fue precisamente lo que la condujo hasta el porno: estaba ejerciendo de azafata en un evento en su Texas natal y un empresario se fijó en ella y le preguntó si podría hacer lo mismo en otro evento al que él acudiría. Se trataba de la feria porno Exxxotica, y allí decidió atreverse a subir a un escenario y hacer un striptease, más en broma que otra cosa, en el concurso de strippers de la convención. Para su sorpresa se proclamó ganadora y ahí fue cuando empezaron a lloverle ofertas de todo tipo. Empezó aceptando una de FTV para hacer escenas en solitario, pero no tardó en animarse con los cruces lésbicos y, poco después de romper con su novio de entonces, empezó a aceptar trabajos para rodar porno heterosexual.

Justo cuando Leah estaba empezando a destacar y a recibir encargos de grandes productoras del momento, decidió retirarse. Según explicó tenía un nuevo novio, se había quedado embarazada y quería formar una familia, así que cerró sus redes sociales y desapareció. Hay quien aún mantiene la esperanza de que Leah Gotti vuelva en algún momento, pero todo es pura especulación y el más pajero de los wishful thinkings.