Marsha May

Tremendísima e infravaloradísima floridana de raíces cubanas, italianas y británicas, la menuda y voluptuosísima Marsha se mudó desde su Miami natal hasta California para dedicarse en cuerpo y alma al porno lo más cerca posible de la Meca de la industria, el Valle de San Fernando, incluso a pesar de la expansión territorial de este negocio. Una demostración de compromiso total con esta profesión.

Dice Marsha que la fama de casquivana ya la tenía desde que era muy jovencita, y que cuando iba al instituto decidió grabar un videotutorial casero sobre cómo chupar pollas que se convirtió en viral en su colegio y terminó de consagrarla como la bestia sexual que acabaría siendo. En aquella misma época, y tras labrarse un historial de experiencias sexuales lo bastante rico (incluyendo sexo lésbico: dice que en el instituto todas las chicas lesbianas querían perder la virginidad con ella), abrió un blog sobre su mayor fetiche, los pies, que tuvo tanto éxito que acabó generándole donaciones.

Marsha asegura que sus dos primeros novios serios no dejaban de decirle que acabaría siendo pornstar, y aunque ella se lo tomaba a broma, la idea empezó a madurar en su cabeza. Finalmente en 2014 rompió con su pareja por una infidelidad de él y ella aprovechó para dar el paso, debutando a la edad de 19 años. Ha trabajado para productoras como Evil Angel, Pure Play Media, Jules Jordan Video, Brazzers, Bangbros, Team Skeet o Naughty America, y su especialidad no es muy difícil de adivinar: hace unas mamadas de escándalo.