Por qué prefiero ser puta a actriz porno

Natalia Ferrari

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En octubre de 2015 Chuck me entrevistó para esta web y una de sus preguntas fue si quería ser actriz porno. En esa época estaba muy ilusionada con el tema y me dediqué a hacer una lista con las productoras con las que quería trabajar. Todas tenían en común la fama de ser productoras éticas que producían un contenido alejado de lo que ofrece el porno mainstream. Al poco tiempo una de ellas me llamó. No podía estar más contenta de que quisieran contar conmigo, sentía que iba a formar parte de un proyecto que estaba cambiando las cosas y eso me generaba mucha confianza. Pero después del día de rodaje, mi decepción fue tan grande que si así funciona una de las mejores productoras en España, no quiero saber cómo son las otras. Estoy hablando de fallos logísticos importantes, malas condiciones laborales y poca consideración por mis intereses y mi comodidad. Muchas de las cosas que salieron mal se podrían haber evitado si yo hubiera controlado mejor la situación, pero era mi primer rodaje serio, había leído maravillas de esa empresa y me fiaba completamente de ellos. Creo que todos estaremos de acuerdo en que si eres una productora ética, tus empleadas no deberían tener que estar detrás de ti para asegurarse de que haces las cosas bien. En mi vida me sentí tan chiquita, estúpida y vulnerable.

diferencias entre puta y actriz porno

Siendo justos, está claro que una única experiencia no puede valer para juzgar a toda una industria (ni a toda una empresa) pero a mí, esto me sirvió para tener una visión más crítica. El discurso dominante en el medios sobre el porno feminista, tiende a glamurizarlo y se empeña en desentenderse del porno mainstream dando a entender que este último es malo y que la solución es hacer un porno nuevo con planos de calidad cinematográfica evitando cierto tipo de prácticas sexuales. Y aunque estoy de acuerdo con que debería haber un debate sobre el tipo de porno que se hace y se consume, porque creo que es importante que exista una perspectiva de género honesta en la pornografía, parece que nos olvidamos de que el porno es un trabajo y que también tenemos que hablar de las condiciones laborales que brinda la industria.

El marketing que se maneja actualmente con respecto a la pornografía, muchas veces vende humo y se queda en análisis superficiales. Solo hay que ver la polémica generada por el último documental de Netflix, Hot Girls Wanted: Turned On, donde se pretende mostrar el lado “positivo” del porno mientras se explota a compañeras usando imágenes sin su consentimiento, muestra el nombre real de una de ellas y ocultan los contratos abusivos que hicieron firmar a quienes participaron. Pero de cara a los demás, queda súper guay que haya gente grabando porno en donde una tía toca el piano mientras le comen el coño y al mismo tiempo se demonizan otras fantasías u otro contenido que quizá no tiene una historia currada detrás y seguramente tampoco le haga falta tenerla. Que una empresa haga porno con luces bonitas, que las escenas las dirijan mujeres y hablen sobre la importancia de que los actores y actrices disfruten de verdad en las escenas, no significa que su ética laboral sea descente.

natalia ferrari

¿Podemos decir que es ético pagar 300 euros por trabajar de 8am a 8pm para crear un contenido que te pertenece por siempre y que puedes usar como te dé la gana? Yo creo que no. Tampoco creo que sea ético pagar 400 euros por trabajar tres días, dos ellos reservados a viajar a la localización y uno para el rodaje, algo que me ofreció una productora “ética” hace pocos meses. El sueldo mínimo que se está ofreciendo en España para hacer porno lo consigue una prostituta en pocas horas de trabajo, porque la media de tarifas en prostitución rondan los 100 euros la hora.

Ser puta no solo te aporta más independencia económica, también es mucho más fácil trabajar sin intermediarios en la prostitución que en el porno. Prácticamente cualquiera con un mínimo de conocimientos de Internet puede poner un anuncio en páginas de contactos y ofrecer citas por su cuenta, gestionando sola todos los aspectos de su negocio. En cambio, para tener éxito en el porno necesitas construir una marca para alcanzar el nivel de “porn star” o bien contratar a un agente que te represente y se quede con parte de lo que ganas. Si quieres montártelo sola en el porno necesitas conocimientos de video, edición y cierta estrategia de mercado para que alguien piense que vale la pena pagar por tu contenido cuando la pornografía gratuita está a un par de clicks de distancia y la variedad es abrumadora.

Si en la industria del porno no eres alguien con una base de fans establecida, la productora y sus intereses están por encima de ti. Esto limita tu capacidad para negociar las condiciones del contrato y te hace vulnerable a la coacción. Imagínate que estás en el medio del rodaje y a la directora le apetece probar algo nuevo que no se ha pactado previamente. Ya has firmado el contrato, tienes la presión de todo el equipo sobre ti, estás sola y si protestas te ganas la fama de conflictiva. La relación de poder favorece a la productora. Si en el medio de una cita un cliente quiere que se la chupe sin condón y me insiste, la situación no se va a resolver en su beneficio. Y esto es algo que jamás me ha pasado en una cita porque todo se pacta de forma clara antes de confirmar el encuentro para evitar conflictos.

En el porno estás vendiendo derechos de imagen a una empresa y algunas incluso pueden manipular tu imagen a su antojo haciendo uso abusivo de photoshop en las fotos o cambiando tu nombre y edad sin tu consentimiento, algo que puede resultar perjudicial si pretendes construir una marca. También pueden vender el contenido a otras empresas sin que tú veas un céntimo o usarlo en documentales y entrevistas que representen ideas con las que no estás de acuerdo. En la prostitución ni siquiera necesitas enseñar tu cara en los anuncios, de hecho, hay una segmentación de clientes que prefieren contratar a prostitutas que se anuncian así porque eso les transmite mayor discreción. El encuentro tiene un carácter privado (a no ser que se pacte lo contrario) y aunque a algunos les divierte luego contar detalles en foros, no pierdes control de tu imagen. Tú decides las fotos que usas, el nombre con el que trabajas, con quien quedas, qué condiciones marcas, donde pones tus anuncios y cuando los das de baja.

natalia ferrari

El único punto favorable de la pornografía, para mí, es que tus compañeros y compañeras de rodaje tienen la obligación de presentar analíticas de menos de 21 días de antigüedad, para acreditar que no tienen ninguna enfermedad venérea. Algo que sería ridículo esperar de un cliente en la prostitución. Pero ni siquiera esto llega a ser algo que marque una diferencia para inclinarme a preferir el porno. En cinco años trabajando como prostituta, nunca he pillado una ETS. Asumo que no existe tal cosa como el “sexo seguro”, pero se puede limitar al máximo el riesgo de contagio controlando las prácticas sexuales que tenemos con nuestros clientes.

La prostitución y el porno son trabajos diferentes. Requieren distintas habilidades, ambos tienen sus pros, sus contras y muchas cosas por mejorar. Cada mercado funciona a su manera y aunque tiene sentido pensar que si vales para uno seguramente en el otro también funciones, la realidad no es tan así. Pese a que existen jerarquías dentro de la misma industria que sitúan la prostitución como la peor opción para las mujeres, como trabajadoras sexuales, todas experimentamos el mismo estigma de cara a la sociedad y nuestra capacidad de tener éxito en un sector o en otro muchas veces depende de cosas que escapan de nuestro control. Para mí, no se trata de que uno sea mejor que otro, sino de saber cuál encaja conmigo. La prostitución es el trabajo que hoy en día se adapta mejor a mi identidad y mis intereses. Y no descarto, eventualmente, probar suerte con el porno amateur producido y distribuído por mí.

Podéis contactar con Natalia a través de su página web y seguirla a través de Twitter. Todas las fotos de esta entrevista han sido realizadas y cedidas por Caroline Says.

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