Tubegalore

La apariencia de Tubegalore puede llegar a ser un poco confusa en esta época de fraudes e inventos circle-jerk basados en engañar y frustrar al usuario hasta que pierde la paciencia, apaga el ordenador y acaba maturbándose con los DVDs de Asia Carrera que le robó a un amigo hace quince años. El diseño es como tantos otros, una galería de fotos preliminares de vídeos, y las alarmas del cerebro le saltan a uno cuando al pulsar uno de ellos le salta otra página de idéntico diseño. Todos tranquilos, no ha pasado nada: lo que muestra la página principal de tubegalore.com son categorías ilustradas por uno de los últimos vídeos clasificado en esa tipología, y lo de la siguiente página (la que aparece después de pinchar en un elemento de la galería, normalmente en una pestaña nueva del navegador; de ahí la confusión: tiene toda la pinta de un pop-under) son, esta vez sí, todos los vídeos agrupados en esa misma categoría. Y, parece mentira, pero los vídeos son los que se anuncian y se ven perfectamente. ¡Viva!

A partir de aquí la experiencia es totalmente transparente: un montón de vídeos tubegalore que se pueden filtrar por fecha, duración, popularidad o un sistema interno de votos, y que provienen todos de tubes de calidad y rapidez contrastadas. Quizá no son demasiado cuidadosos a la hora de seleccionar y poner en contexto el material, pero al menos es porno generalmente aceptable que le apaña a uno una sesión autoamatoria con poco tiempo y sin ganas de calentarse la cabeza.

Frente a otros defectos como que las miniaturas son estáticas y se echa en falta el dinamismo de los gifs que dan una idea más aproximada del contenido de los vídeos, Tubegalore puede presumir también de ser uno de los pocos websites porno que cuida al máximo su publicidad y no cruza líneas rojas de la usabilidad. Navegar por sus vídeos es plácido, rápido y, para lo que se busca aquí, razonablemente efectivo. Sin ambiciones, pero tubegalore.com es un servicio ejemplar del que muchos deberían tomar nota.